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Revolución, luz y sombras.

Detalles del Evento

  • Del: agosto 21, 2009
  • Al: septiembre 6, 2009
  • Iniciando a las: 07:00 PM
  • Finalizando a las: 09:00 PM

Dirección

  • Palacio de Gobierno del Estado de Chihuahua
  • Av. Venustiano Carranza 911, Col. Centro.
  • Chihuahua
  • 31000
  • Mexico

Quienes estamos interesados en la imagen fotográfica nos hemos ido acostumbrando con rapidez al nombre de Raúl Ramírez –y hasta a su extraño apodo Kigra, que él insiste en utilizar como diacrítico para que no se lo confunda con el famoso deportista-. Desde sus primeras series, Kigra demostró poseer un instinto y una capacidad particulares que le permiten concentrar en una sola fotografía cualidades que en otros fotógrafos aparecen por separado: calidad estética, significado social, intensa condición documental. Es verdad que el elemento documental tendía a prevalecer en algunas de sus fotografías; sin embargo, a través de sus diversas exposiciones, Kigra ha afinado su capacidad para extraer magia del mundo visible hasta convertirla en algo violento, poderoso y siempre inmediato.

Una buena muestra de lo anterior es la serie que el artista acaba de realizar con el pretexto de la celebración de la Revolución Mexicana. Apenas acabo de escribir la palabra “pretexto” y un sentimiento de incorrección política me molesta: un movimiento social que le costó a México alrededor de un millón de muertos no puede ser tomado a la ligera. Me atrevo a dejarla aquí por dos razones: en primer lugar el hecho de que en esta serie Kigra parece muy concentrado en la búsqueda de dinámicas estéticas que ocurren en el interior de cada fotografía y que, por lo tanto, son bastante independientes de una realidad exterior, y más todavía, de un devenir histórico. La segunda razón es que la serie en si misma no parece remitirnos a ningún ámbito ideológico. O casi, como veremos.

La Revolución Mexicana es un trabajo conjunto realizado con el Museo de Lealtad Republicana – antiguo Museo Casa Juárez -, que incluyó un recorrido por algunos de los sitios que tuvieron importancia durante el desarrollo del movimiento revolucionario que dio inicio en 1910: Chihuahua, Juárez, Ojinaga, Tomochi, Parral, Cuchillo Parado. Hablando de este contexto histórico, los nombre de estos lugares inmediatamente nos remiten a determinada imaginería, para los mexicanos ya clásica: hombres entrando a caballo, soberbios caudillos en un color sepia que mucho añade a la distancia o al mito, ciudades y pueblos que parecían laberintos de adobe y cantera.

Cien años después, Kigra retoma esa herencia y la transforma en una serie paralela de fotos que resultan verdaderos comentarios fotográficos, pero que sostienen, por separado, como piezas una admirable hermosura: contrastes lumínicos, juego con volúmenes, delicadezas, juegos, intensa ironía. Digo ironía porque evidentemente cierta intención política se trasvasa en la serie. De hecho, hay cierta limpieza en el “mensaje” –y por eso utilizo esta palabra peligrosa, o desprestigiada-: el México de cien años después de la Revolución sigue siendo un México desigual, dividido, marcado por dramáticos contrastes y claroscuros. Y algunas de estas propuestas visuales llegaron para quedarse. Pienso en alguno de los rostros infantiles del Chihuahua indígena, plenamente dotados de esa belleza y ese dramatismo que se hunde en la historia y que, a pesar de todo y de una manera misteriosa e incomprensible, salvan a México. Un acierto más en la carrera de este joven fotógrafo chihuahuense.

Enrique Servín.