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Y donde quiera, la luz

Detalles del Evento

  • Del: junio 18, 2010
  • Al: septiembre 18, 2010
  • Iniciando a las: 07:00 PM
  • Finalizando a las: 10:00 PM

Dirección

  • Poliforum Cultural Universitario de la UACH
  • Calle Escorza 900
  • Chihuahua
  • 31000
  • Mexico

Y DONDE QUIERA, LA LUZ

Pretender interpretar la esencia de la Mujer actual documentando vidas que pudieran considerarse representativas es un gran riesgo y un enorme reto en todos los sentidos. Sobre todo porque las verdades son elusivas y solo llegan a vislumbrarse en la fotografía si uno cuenta con una mirada sensible, inteligente, disciplinada y comprometida.   Además, como han planteado muchos pensadores contemporáneos, el concepto de las grandes verdades ha sido vulnerado. Igual que la identidad monolítica “Hombre” o “Mujer”, la verdad de algo se nos escapa: pues hemos visto que tiene muchas puertas de acceso, muchas aristas, miles de manifestaciones y una que otra contradicción, mismas que hay que abordar desde diferentes ángulos y entretejer para integrar una visión más cabal y más profunda. “. . . y donde quiera, la luz” es un trabajo maduro y humanista. Se nota que Raúl Ramírez ha ganado la confianza suficiente para poder cruzar sigilosamente las barreras de género, y ha obtenido el permiso necesario para acceder a espacios íntimos y complicados donde, gracias a su trabajo, somos testigos de las grandes verdades humanas: dolor, compasión, entereza, miedo, desprendimiento, alegría. Ha hecho una selección inteligente de mujeres y niñas que viven situaciones reveladoras sobre las que él nos propone una mirada multifacética: a distancia recrea los escenarios que habitan sus personajes, de cerca capta sus emociones, y luego enfoca ciertos detalles definitorios: manos, objetos, gestos. De manera indirecta ha abordado los grandes arquetipos de la mujer y ha recopilado íconos de la femineidad chihuahuense como el vestido de novia, el despliegue de senos, los objetos de cocina, y nos ha llevado a sorprendentes ámbitos existenciales habitados por la mujer: la cárcel, el antro, las oficinas, el hospital, el asilo de ancianos, campañas políticas, casas particulares. Ha presenciado diferentes ritos de la mujer: el trabajo rutinario, la reunión con las amigas, el matrimonio, la (re)presentación como objeto del deseo, el arreglo corporal, la danza y el espectáculo social. Algunos de sus personajes, como Alejandra y Zumiko, habitan las periferias de la sociedad, desde donde retan las categorías establecidas y cuestionan nuestras preconcepciones sobre el género.   Otras generan luz desde la penumbra que habitan, como Malena, Karlita, Gloria y Lucesita. Todavía otras, como Diana, nos conmueven con su actitud ante la vida antes de desaparecer. Cada una de las doce mujeres contribuye algo esencial al entendimiento de la condición de la mujer chihuahuense actual, y sin duda faltarían otras para completar el proyecto. Así, este abundante conjunto es una larga investigación fotográfica en respuesta a una sola pregunta que él se planteó al principio del proyecto: “¿Cómo es en verdad la mujer?”

Aunado a la selección de imágenes, Kigra ha usado algunos elementos estéticos para afianzar la propuesta. Solo mencionaré unos pocos: Primero, a menudo utiliza espejos o mira a través de vidrios lo cual nos remite a cuestiones sobre la otredad y la identidad, además de permitirle agrupar muchos elementos para generar una mirada más compleja.   Dos, como es costumbre en él, prefiere captar una luz dramática, pues hay profundas sombras que generan un claroscuro impactante.   Tres, aunque sus imágenes parten de la realidad, logra en ocasiones captar metáforas visuales que llevan al espectador a otro nivel de sensaciones y especulaciones.

Por ejemplo, esa Barbie(Marca Registrada) quebrada y rarificada habla metafóricamente de la violencia dirigida hacia la mujer en una sociedad machista, pero también sugiere que la imagen hechiza y socialmente impuesta se va resquebrajando mientras las mujeres transforman la sociedad, ocupando lugares antes reservados para los hombres. Además, retratar un juguete de niña, abandonado, hace pensar en lo precaria que es la niñez, y lo expuesto que están las niñas a un consumismo que les va presentando pocos arquetipos como opciones si van a hacer “mujeres de verdad”, cuando, en realidad, la gama de posibilidades como lo sugiere la exposición, es muy amplia.

En las vidas compartidas con nosotros, se siente la presencia de las sombras, pero lo que siempre predomina es el espíritu vital de las mujeres chihuahuenses.!. . . y donde quiera, la luz!

David Lauer